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Crítica a la no-violencia Claudio Velázquez - Educador infantil
El entorno educativo se ha llenado de todo un discurso y una pedagogía dirigida a inculcar la conducta no violenta en los alumnos. Una pedagogía que aboga por una resolución pacífica y dialogada de los conflictos. Esto suena de maravilla y de hecho es muy positivo en muchos casos, sin embargo el descartar la violencia y verla como un camino siempre desacertado tiene un trasfondo mucho más complejo que va más allá de las simples relaciones personales y que merece la pena analizar. Es curioso ver como toda manifestación de violencia por parte de algún colectivo de personas, trabajadores, estudiantes, etc., es siempre condenada sin dilación por muy injusto que sea el motivo de esa rabia que la produce: despidos, explotación, recortes presupuestarios y demás elementos que provocan su consecuente disminución de la calidad de vida por no hablar en muchos casos de desastre económico o ruina. Este hecho es como digo, curioso y susceptible de reflexión de por sí, pero aún lo es más cuando lo comparamos con las manifestaciones violentas que se producen desde el estado y sus instituciones.
Cuando hablamos de intervenciones policiales, represión de manifestaciones, intervenciones militares, etc., el hecho se carga inconscientemente de una increíble legitimidad, que crea una condena mucho más débil, por no decir inexistente, y que hace referencia a una actitud respecto a unas fuentes de violencia diferentes y no a hechos concretos justificados o no. Por lo tanto el continuo bombardeo desde las escuelas para inculcar el rechazo a la violencia se hace con un doble sentido, porque ese rechazo no es igual para cada caso y depende de quien la ejerza. Recordemos que los educadores en muchas ocasiones justificamos la acción violenta por parte de las fuerzas represivas del estado para acabar con los “ladrones malos” o la gente que no sigue la ley y mandamos el mensaje de la necesidad de que exista un cuerpo con legitimidad para ejercer la violencia y guardar el orden, sin ni siquiera hacer cuestionar los cimientos de ese orden y sus injusticias. Este tipo de educación, no crítica y fomentadora de reflexiones y discrepancias va poniendo esas bases para que en un futuro también legitimen ese tipo de acciones de los estados y que con el peso de la misma sociedad, medios de comunicación, etc. reproducirán esa manera de pensar.
Deberíamos de recordar para intentar completar esta reflexión, que el mensaje: “la violencia nunca llega a ninguna parte”, tan oído hasta la saciedad, es uno de los mayores aliados del nuevo orden económico mundial, el cual a su vez cuenta con ese tipo de violencia legitimada a la que no duda recurrir en caso de encontrarse con obstáculos, -baste recordar las dictaduras de los 70´s guiadas por los EEUU para instaurar su modelo económico-. El por qué pues, de que esa afirmación o rechazo de la población de la violencia sea un gran aliado de este nuevo orden económico, lo encontramos en el hecho de que esa violencia, por mucho que nos piten los oídos al escucharlo, ha sido siempre uno de los mayores motores de la historia en cuanto a herramienta de los desfavorecidos para reclamar presionando a los poderosos y explotadores. Herramienta que ha provocado revoluciones en todo el mundo y a lo largo de toda la historia y que hoy por hoy es una de las pocas, por no decir casi la única, que es capaz de poner en jaque a estados enteros: Bolivia, Colombia, Corea del sur, Palestina, Chechenia, etc. Con lo cual habrá que cuestionarse el porqué de esa obsesión por parte de los poderosos de inculcar la no-violencia y nuestro papel cómplice de estos a la hora de educar, aprobar o condenar.
Para terminar he de dejar claro que mi intención es la de conseguir una visión sobre la violencia que se base, no en verdades absolutas y rechazos ciegos, sino en razonamientos y valoraciones de las fuentes de esas expresiones y las estimaciones de sus consecuencias, además de una legitimidad basada en la justicia social y no en las leyes de mercado. |  |
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Capitalismo, patriarcado y violencia de género.
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x CJC Estatal |
La desigualdad no es una característica intrínseca a la especie humana. Nuestra especie ha vivido la mayor parte de su existencia, de unos 125.000 años, en sociedades fundamentalmente igualitarias, basadas en la recolección y la caza, en las que se compartía lo recolectado y cazado, y donde una incipiente división sexual del trabajo no suponía las fuertes desigualdades que aparecieron más adelante.
Durante el proceso de invención de la agricultura y la ganadería, hace unos 10.000 años, van acentuándose las desigualdades: una minoría toma el control de las sociedades apoyándose en la represión (a base de grupos de individuos armados llamados soldados y policías) y en la legitimación (basada en grupos de individuos llamados sacerdotes, que monopolizan la relación con supuestos seres superiores), sacralizando el dominio por parte de la minoría y la explotación de la mayoría. Nace así el Estado: instrumento de dominio físico e ideológico de la clase dominante sobre la clase dominada.
Desde entonces se han sucedido varios tipos de sociedades desiguales, hasta llegar al capitalismo actual. Común a todas las sociedades con desigualdad es el patriarcado. El patriarcado consiste en convertir la trivial diferencia física entre mujeres y hombres, en desigualdad económica, social y cultural. El patriarcado afirma que los hombres son más valiosos que las mujeres y somete a éstas al dominio de aquéllos. El patriarcado ha sido útil a todas las sociedades desiguales, en el caso del capitalismo le es útil por varias razones:
-ha sido usado para legitimar salarios más bajos o la ausencia total de salario para los trabajos realizados por mujeres
-ha permitido encontrar una compensación a su explotación a muchos hombres, explotando éstos a su vez a sus madres, hermanas, esposas, compañeras, etc.
-ha impedido la unión entre personas explotadas al crear barreras entre ellas: barreras de género, de cultura, de nación, de etnia, de religión, etc.
Una sociedad que condena a su mitad femenina a una situación de opresión, cuya consecuencia más visible es la violencia de género, es una sociedad enferma. Los Estados de la Unión Europea pretenden ser modélicos en este terreno, sin embargo se mantiene, e incluso se acentúa en ellos a medida que incrementan su carácter neoliberal, la explotación de las mujeres por ser mujeres y trabajadoras, y su opresión a través de la violencia física: palizas, asesinatos, violaciones, ...; y de la violencia ideológica: machismo, consideración de la mujer como ente pasivo y no activo, como sólo sentimental y no racional, etc. El patriarcado tiene muchas caras, no todas ellas detectables a simple vista.
Las desigualdades como el patriarcado son evitables. Para ello es imprescindible eliminar toda fuente de desigualdad como lo es el capitalismo que nos divide en propietarios de los medios de producción y en no propietari@s que han de alquilar su fuerza de trabajo para vivir; y como lo es el patriarcado, que nos divide en mujeres golpeadas, insultadas, menospreciadas, exprimidas y dominadas y en hombres golpeadores, insultadores, ..., en suma, en hombres parásitos.
¡ORGANÍZATE Y LUCHA CONTRA EL PATRIARCADO Y EL CAPITALISMO! | |  |
Hagamos el vándalo
x K. Towich
Este es un intento de derribar los muros que tratan de hacer lo que nos divierte, lo que queremos; atacar al enemigo donde más le duele. Nuestros actos son a menudo juzgados por nuestro entorno a base a prejuicios. Estos prejuicios están basados en la moral dominante que es la moral de los dominadores, de los poderosos. La moral establecida hoy exalta el diálogo, el consenso, el pacto, las peticiones, pero lo hace sobre un sistema que esclaviza y mata. |
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La moral no es más que un freno para quien quiere atacar al poder. Un freno construido aposta. Su objetivo es transformar la vida en una suma de ocasiones desperdiciadas. Busca ahogar nuestros deseos en prejuicios heredados. Para quien está hart@ de tragar, el mito de que esta sociedad es la sociedad de la comunicación es absurdo. Estamos explotad@s y oprimid@s y encima cuando nos decidimos a atacar al enemigo tiene que venir el/la moralista de turno a preguntarnos si lo que vamos a hacer "es un acto de autodefensa o no". Esta persona filosofa sobre si la destrucción de la propiedad es violencia o no, distingue qué acto es violento y cuál no; marca el límite a partir del cual nuestros actos rebasan la frontera de lo inaceptable. Nos juzga en base a la moral. Dialogamos demasiado, con el enemigo y con sus falsos oponentes. A veces el silencio comunica mejor. A veces hay que actuar y apartar el diálogo.
Como explotad@s no reconocemos a nadie el derecho de marcarnos el camino a seguir. Como rebeldes no reconocemos a nadie el derecho a imponernos un sistema de valores; una moral. Estamos hart@s de moralistas.
Con la renuncia a destruir el sistema empieza la obsesión por la creatividad. Las personas concienciadas basan su actividad en aportar "propuestas constructivas" con una "actitud positiva" para contribuir a "mejorar las cosas".
Esta creatividad política es sinónimo de reformas y de embellecimientos con vistas a un futuro que no existe. La única creación útil es aquella que nos da placer ahora o que sirve para extender la revuelta y el ansia por acabar con este sistema.
No queremos autogestionar la miseria; no queremos resolver los problemas del capitalismo; no queremos decorar este estercolero con propuestas constructivas. Queremos atacarlo para destruirlo.
Las revueltas no surgen de los libros, ni de las mentes de ningún iluminado. Las revueltas surgen de la explosión de desobediencia de quien ha acumulado suficiente rabia como para romper con los cauces oficiales de la protesta. Las personas progresistas ven a l@s explotad@s como alguien a quien organizar y educar con fines reivindicativos. La mitificación con la que se observa a las autoridades le impulsa a ver a la gente como una masa de seres incapaces de toda iniciativa real contra el poder. Hereda de los ilustrados del siglo XVIII una adoración mística por el racionalismo, la planificación y una fobia enfermiza por la pasión, los deseos y la revuelta desordenada.
El intelectualismo izquierdista pretende planificar desde su mesa de tertulias las protestas, las transformaciones sociales y nuestras vidas. Pretende convertirnos, a su imagen y semejanza en vegetales conscientes. Y es que la pasión y el rechazo de las convenciones a la hora de actuar es lo que ha abierto muchas veces los caminos a la rebelión incontrolable. No hay nada que canse tanto como el enorme esfuerzo que realizamos para seguir siendo, durante años, razonables. Para no ser simple y profundamente nosotr@s mism@s.
La pasión por la vida exige cólera y odio por quien quiere matarnos poco a poco; renuncia a renuncia. Los suicidios cotidianos de la obediencia, la transigencia y la resignación nos hacen convertirnos en zombis con horchata en las venas.
La reacción del planificador de protestas ante la acción rebelde es hostil. Suele condenarla escudándose a menudo en la respuesta represiva que pueda venir. Y es porque no ve al poder como enemigo a destruir. Si lo hiciese entendería que en el enfrentamiento entre explotador@s y explotad@s no hay un momento de paz; Los choques son continuos y la represión es una herramienta más del opresor.
La rendición de mantenerse dentro de los límites de la legalidad no garantiza la continuidad de ningún movimiento anti-autoritario, en realidad es su peor enemiga.
Las organizaciones izquierdistas se convierten cada día más en instituciones Oficiales de la Queja (I.O.Q). Su funcionamiento es un ciclo que empieza tratando de absorber (en plan aspiradora) focos de disidencia o descontento para que, una vez clasificados, puedan ser representados como grupos de presión que piden (como pollitos) su ración de concesiones a papá-Estado.
De ahí que l@s progresistas vean como una amenaza el acto rebelde individual o en grupo que se escape a su control. Y es que si cualquiera puede atacar al enemigo con solo tener las cosas claras y determinación, ¿quién necesita profesionales de la lucha y aparatos burocráticos?.
Así, cuando aparecen actos no controlados por las I.O.Q. estas reaccionan a la defensiva. Dirán que son acciones contraproducentes, sin sentido o incluso que las ha provocado el poder para reprimir mejor. Con ello tratan de encubrir su propio fracaso volcando la culpa en "l@s violent@s", "l@s provocador@s", "los incontrolad@s", etc.
En realidad la vida diaria continúa al margen de estas fantasías ombliguistas. Hay continua actividad ilegal contra el enemigo; robos diarios a empresas y supermercados, destrucción de maquinaria de trabajo, ataques a la policía, etc.
Si no se ha transformado este comportamiento ilegal generalizado en momentos de rebelión colectiva es por dos razones fundamentales; 1) por la falta de confianza en la propia capacidad individual y colectiva y la mitificación del poder, y; 2) por la existencia de prejuicios morales respecto a la violencia, el diálogo, etc.
La eliminación del elitismo (propio de la cultura de izquierdas) empieza por no creerse ni más ni menos conscientes que el resto de explotad@s. No es infravalorando acciones espontáneas de ataque por detalles como extenderemos la revuelta. Haciéndonos cómplices de ellas y "llevando gasolina allá donde haya fuego" romperemos los cauces controlados de oposición y extenderemos el comportamiento ilegal.
Practiquemos el vandalismo. O lo que es lo mismo, la acción que busca la diversión y el placer en el ataque a algo o alguien que nos oprime. Es una práctica sencilla y abierta a todo el mundo. Por ello está tan extendida y podría extenderse mucho más. Con el ataque desmitificamos al enemigo rompiendo la falsa apariencia de paz y control total.
Con el vandalismo también se rompe con el mito izquierdista (político o militar) de que el corazón del poder está en la cúpula lejana de representantes. El corazón del poder está a nuestro alrededor cada día, en las relaciones que establecemos con el patrón, la jefa, los agentes represores, empresas, instituciones...
Ningún acto de revuelta es ciego o inútil. La simple ostentación de poder o derroche de dinero por quien nos explota es una provocación para quienes sufrimos las consecuencias de ambas. Merecen recibir el fruto de nuestra rabia.
Este sistema no nos puede ofrecer lo que queremos y por tanto estamos enfrentad@s al día a día. No delegaremos en nadie nuestra actividad de ataque, no necesitamos profesionales de las armas. Es falso que la actividad de ataque lleve directamente a la clandestinización. También es falso que para llevar una dinámica de ataque haya que estar en la clandestinidad. L@s únic@s interesad@s en difundir estas fantasías son el poder y las organizaciones izquierdistas (armadas o no).
La cuestión no es si debemos elegir entre manifestarnos por las calles
o llevar adelante acciones de grupo. Deberíamos ser flexibles y comprender que todo acto que haga avanzar la revuelta es válido; que la separación entre estos y otros tipos de actividad la ha diseñado el sistema por medio de leyes y normas morales para debilitarnos. Debemos ser flexibles para actuar a la luz del día y por la noche.
El vandalismo es una herramienta útil y divertida. Una más. Su mala prensa se debe sobre todo a su capacidad para desestabilizar la vida cotidiana y su facilidad para extenderse. Por eso nos interesa, por eso lo defendemos y practicamos.
Es muy fácil. Usted también puede hacerlo. ¡Hágalo!
Este folleto se puede usar de muchas formas. A quien lo escribe le gustaría especialmente una; se trataría de quien lo haya empezado a leer elija algo que le oprime cada día y usase este pape1 como mecha para chamuscarlo. Si este momento no es el mejor también puede un@ leérselo mientras tanto. Lo que está escrito pretende ser un ataque a los prejuicios heredados de la sociedad capitalista con respecto al vandalismo, los disturbios, los saqueos, etc. | |  |
Por su nombre. Sabemos que las buenas palabras son el maquillaje más habitual utilizado por la mentira para de este modo mostrarse atractiva. Sabemos que esos a los que llaman creadores de opinión, expertos tertulianos, rigurosos historiadores son la voz de su amo, la voz de la que nos sentimos esclavos. Sabemos ya que quienes han hecho de cientos, de miles, de millones de mentiras una profesión altamente rentable temen llamar a las cosas por su nombre. Nos dicen la verdad es una, la verdad es una y nada más que una. Una sola porque existe una sola España, una sola, porque una sola es su historia. Una sola forma de escribirla, una sola forma de escribirla y contarla. Un solo y único discurso y aquel que se mueva, no sale en la foto. A las cosas por su nombre. A las cosas por su nombre. La monarquía española es la más directa herencia del franquismo. La transición a la democracia el ejemplo perfecto del fiel continuismo. Adaptarse a los nuevos tiempos exigía esa amnesia que llaman consenso. Los partidos de izquierda dejaban de serlo. Los de derecha decían ser de centro. Los sindicatos mayoritarios, culpables de la mayor de las traiciones cometida a los trabajadores, pasaban a convertirse en funcionarios. Y la constitución española, cadena que aprieta, cadena que ahoga. Cadena del todo todopoderosa. La norma suprema. La ciega obediencia. Elegimos de quién ser esclavos y desde qué lado nos vendrán los palos. Sufrimos el terror del trabajo a la vez que sufrimos el terror del Mercado. El poder sigue en las mismas manos. Los que ayer lo tuvieron hoy lo siguen teniendo. El ejército está vigilando lo que un día quedaba atado y bien atado.A las cosas por su nombre. A las cosas por su nombre. La bandera española es la bandera fascista. El ejército español el ejército fascista. La policía española, la policía fascista. La clase política, la clase fascista. Por su nombre. A las cosas por su nombre. A las cosas por su nombre |  |
SI ELS TAURONS FOSSIN PERSONES
La filla petita de la seva patrona va preguntar al senyor Keuner: "Si els taurons fossin persones, serien aleshores més amables amb els peixos petits?" "Evidentment ?va dir el senyor K.-. Si els taurons fossin persones, farien construir dins el mar unes caixes molt grosses per als peixos petits, i hi posarien tota mena d'aliments, tant vegetals com animals. Procurarien que l'aigua de les caixes sempre fos neta, i prendrien tota mena de mesures sanitàries. Per exemple, quan un peixet es fes mal en una aleta, li posarien de seguida una bena, perquè el peixet no se'ls morís abans d'hora, als taurons. Per tal que els peixets no s'ensopissin, hi hauria grans festes marines, perquè els peixets alegres són més gustosos que els tristos. Naturalment, també hi hauria escoles, dins les enormes caixes. En aquestes escoles els peixets aprendrien com cal nedar per ficar-se dins la gola dels taurons. Aprendrien, per exemple, geografia, perquè així poguessin trobar els grans taurons que jeuen mandrosos en algun indret. Com és lògic, res no hi hauria de més important que la formació moral dels peixets. Els peixets haurien d'evitar qualsevol inclinació baixa, egoista, materialista o marxista, i si algun d'ells demostrava tenir aquestes tendències, hauria de ser denunciat immediatament als taurons. Si els taurons fossin persones, es farien ? com és lògic- la guerra els uns als altres per tal de conquerir caixes i peixets estrangers. Aquestes guerres les farien fer als seus peixets. Ensenyarien als peixets que entre ells i els peixets dels altres taurons hi ha una diferència enorme. Els peixets, proclamarien, són muts, com tothom sap. Però callen en llengües diferents, i per aquesta raó no es poden entendre. A cada peixet que, durant la guerra, matés dos peixets enemics, dels que callen en una llengua estranya, li posarien una petita condecoració d'algues marines i li donarien el títol d'heroi. Si els taurons fossin persones, també tindrien un art, naturalment. Hi hauria boniques imatges on les dents dels taurons serien representades en colors esplèndids; les seves goles apareixerien com a jardins paradisíacs en els quals hom pot saltar i ballar. Els teatres del fons del mar mostrarien com uns peixets, plens d'un coratge heroic, neden amb entusiasme cap a les goles dels taurons, i la música seria tan bonica, que els peixets, al compàs de les seves notes, amb l'orquestra al davant i bressats pels pensaments més deliciosos, es llançarien dins la gola dels taurons. És evident que també hi hauria una religió, si els taurons fossin persones. Ensenyaria que els peixets només comencen a viure de debò dins la panxa dels taurons. A més, si els taurons fossin persones, els peixets deixarien de ser tots iguals, com ara. Alguns obtindrien càrrecs oficials i serien situats per damunt dels altres. Els qui fossin una mica més grossos serien fins i tot autoritzats a devorar els més petits. I això no seria altra cosa que un avantatge per als taurons, perquè així podrien menjar sovint unes peces més grosses. I els peixos més grossos, els qui tindrien un càrrec, serien els defensors de l'ordre entre els peixets: esdevindrien mestres, oficials, enginyers en la construcció de caixes, etc. En un mot, començaria a haver-hi una cultura dins el mar, si els taurons fossin persones."
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